¿Se puede controlar la electricidad?
Es casi magia pensar que existe la posibilidad de controlar la electricidad.
El hecho de encender o apagar una bombilla cuando queramos, usando un interruptor, o hacer que un timbre suene solo cuando pulsamos un pulsador y cuando lo soltemos deje de sonar, podría ser confundido como un gran hechizo.
Pero todo forma parte de comprender el funcionamiento de la electricidad y controlarla mediante la tecnología.
Podéis comprobar que es más sencillo de lo parece construir un interruptor para encender o apagar una bombilla. Por ejemplo, utilizando un clip y un par de chinchetas se puede crear un elemento que puede abrir o cerrar un circuito eléctrico y por lo tanto controlar la electricidad.

Pero en ocasiones la electricidad se escapa a nuestro control, pensemos por ejemplo en los rayos que se producen en una tormenta. Pues bien, la electricidad asociada a estos rayos no la podemos controlar y además puede ser peligrosa si no se toman las medidas de protección necesarias, como los pararrayos.

Además, la electricidad sigue teniendo su parte mágica que hace que en ocasiones provoque efectos que no controlamos.
Lectura facilitada
Un interruptor sirve para encender o apagar una bombilla cuando queramos.
Un pulsador nos permite hacer que un timbre suene solo cuando lo pulsamos.
La electricidad podemos transportarla a largas distancias, utilizando cables.
Los rayos que se producen en una tormenta la electricidad se escapan a nuestro control.
La energía eléctrica puede convertirse en otras formas de energía de un modo bastante sencillo:
- En luz con una bombilla,
- En movimiento con un motor,
- En calor con una plancha,
- En sonido con un altavoz.
Sabías que...
La palabra “electricidad” procede de la palabra griega “elektron”, que es como se denomina al “ámbar”, un material que cuando se frotaba, atraía trozos pequeños de paja.

Y que, para producir o "fabricar" electricidad, solo necesitas mover un cable entre unos imanes. ¿Mágico verdad?

Lectura facilitada
La palabra “electricidad” procede de la palabra griega “elektron”.

Para "fabricar" electricidad, solo necesitas mover un cable entre unos imanes.
